Las barreras arquitectónicas son obstáculos de tipo físico que impiden o limitan la libertad de movimiento de todas las personas para circular o acceder con seguridad a los espacios públicos o privados.
Existen barreras
arquitectónicas en el entorno urbano, en las edificaciones, en el transporte y las comunicaciones.
Las
barreras urbanísticas son aquellas que se encuentran en la vía o el espacio
público, tales como calles estrechas, ausencia de vados peatonales, pasos no
señalizados, pavimentos irregulares, aceras interrumpidas y/o con bordillos altos, carteles que
obstaculizan el paso, mobiliario urbano mal diseñado o ausencia del mismo.
En la
edificación se pueden encontrar barreras como ausencia de rampas en las
entradas de los edificios, o rampas con medidas o pendiente no adecuada,
ascensores muy chicos o falta de ellos, baños no adaptados, mostradores muy
altos.
En el
transporte también se encuentran limitantes como falta de rampas móviles en
autobuses y paradas inaccesibles.
Algunas
barreras que impiden la comunicación son semáforos sin audio, letreros sin
braile y/o paneles informativos muy altos.
Todas estas
barreras afectan a personas con discapacidad y les impiden total autonomía a
adultos mayores, niños o personas con movilidad reducida, evitando que puedan
desplazarse, ver, oír o comunicarse.
Las
limitaciones más comunes encontradas en el entorno físico son la dificultad para acceder, circular y maniobrar por los espacios, salvar niveles, alcanzar
objetos o controlar movimientos.
A través de
la accesibilidad y el diseño universal se pueden eliminar estas barreras
arquitectónicas entendiendo que existe diversidad de capacidades de
funcionamiento del ser humano.
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